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miércoles, 21 de marzo de 2012

Virtud


"Quien tiene en sí la plenitud de la Virtud
[quien vive en Unión con el gran Tao]
es como un recién nacido.
Las serpientes venenosas no lo muerden.
Las fieras salvajes no lo atacan.
Sus huesos son blandos, sus tendones flexibles,
pero se aferra con fuerza.
No evalúa a las personas por el sexo u otras cualidades exteriores, 

pero mira a su esencia: al alma.
Puede predicar [llorar] todo el día y aún así su voz permanece fuerte.
Por eso él encarna la armonía perfecta.
[percibe a los demás como las partes integrantes del Uno

y posee la habilidad de engendrar en la personas el crecimiento espiritual]
Conocer la armonía es conocer lo duradero.
Quien conoce lo duradero está iluminado.


Abusar de la vida es nefasto.
Excitar el alma vital produce fuerza.
Ser demasiado fuerte es empezar a decaer.
Todo esto está en contra del Tao.
Y todo aquello que está en contra de Tao
perece prematuramente."
Lao Tse

Contrariamente a lo que suele pensarse, para seguir el camino de la Virtud (estar en unión con el gran Tao) no requiere esfuerzos, tan sólo recuperar nuestra esencia original, ser como un niño pequeño. Alcanzar la plenitud representa comenzar el declive.

sábado, 10 de marzo de 2012

¡Por fin!


Una vez fui tierra, nutriente.
Gracias a una semilla, pasé a ser vida.
Crecí y viví, hasta que cortaron el árbol del que formaba parte.
Con la madera del árbol, hicieron una caja.
Como caja, me usaron largo tiempo para transportar muchas cosas, hasta que me abandonaron a la intemperie.
Años después, alguien me encontró, y decidió hacer leña conmigo, y apilarme con más leña.
Un buen día, me metieron en un cubo y me pusieron al lado de la chimenea.
Y ayer, me arrojaron al fuego.
Hoy no soy más que cenizas, y me han esparcido en la base de un árbol para servirle de abono.
Por fin he vuelto a la tierra.
¡Por fin!

viernes, 9 de marzo de 2012

Esencia

"Si uno es fiel a sí mismo
y sigue las enseñanzas de su ser,
¿quién necesita un maestro?"
Chuang Tse
Renunciar al yo y a la vez ser fiel a uno mismo... No es tarea fácil. Más bien contradictorio a priori. Imposible de comprender, hasta asumir que nuestro yo esencial es el Tao infinito, que poco tiene que ver con la figura que vemos cuando nos ponemos frente a un espejo.