jueves, 1 de marzo de 2012

Fatalidad


"Nacer y morir en su momento, esas dos cosas son felicidades. No nacer y no morir a su hora, esas cosas son desgracias. Estas suertes diversas les tocan a unos y a otros, no por responsabilidad suya, sino por la fatalidad. Son imprevisibles. Por eso, hablando de ello, se utilizan las expresiones misterio sin regla, vía del cielo que sólo se conoce ella misma, oscuridad inescrutable, ley del cielo que se mueve por sí misma, y otras análogas. Esto quiere decir que el cielo y la tierra, la ciencia de los sabios, los manes y los duendes, no pueden nada contra la fatalidad. Según su capricho, ésta aniquila o edifica, aplasta o acaricia, tarda o se anticipa."

Lie Tse

No es pues la voluntad de escribir, o de compartir ideas, o de intentar comprender un poco más la filosofía oriental, pues, lo que hace nacer este blog. Los autores podrían haber intentado crearlo antes, o podrían intentar evitar hacerlo ahora, pero es la fatalidad la que en última instacia decide lo que ocurre. Así, recibe la bienvenida si la fatalidad te ha traído hasta aquí.

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